11 abr 2013

BASADO EN (CASI) UN HECHO REAL

Basado en un  hecho (más o menos...) real.

Grande, muy  grande. Las  enormes  olas  invitaban  a pensar que  aquel era un  precioso  día  para morir.
Haciendo  alarde  del  gran  valor que me  caracteriza, desenpolvé mi  tabla de  olas  grandes. Ya  en el  aparcamiento, mientras  la enceraba, miraba  las  gigantescas series  que bombeaban idílicas formaciones  tubulares si  parar. Por un  momento pensé: "Ooooh mierrrda!!!...hoy  tenía  que  cortar  el  césped del  jardín...¿comorrrrr?...pero  si  yo  no  tengo  césped...ni  jardín..."

Estaba claro, un  sentimiento  de angustia y  terror  se  estaba  apoderando de  mí. Esto no podía  ocurrirme a  mí, yo  que  siempre  me  enfrentado a  mis  miedos con absoluta  decisión...ejem...take it easy, man.
Inhalo brisa  marina profundamente y la  expulso muy  despacio...me  da  la tranquilidad  suficiente para  iniciar  la  cuenta  atrás.

Me  enfundo en  mi  neopreno sobreponiéndome  al  intenso olor  a  meado  que lo impregnaba y  enfilo la  orilla de  la  playa sin  perder  de  vista  las increíbles  olas que no paraban de  romper ante  mis  ojos. Hoy  no  era  el  día   de hacer  calentamientos...todos mis  músculos y  órganos  vitales estaban en  alerta  máxima.

 La  temperatura del  agua me hizo lanzar  un  pequeño  grito  de motivación y  empecé  a  remar. Tras  superar  las  espumas  que  quedaban de  aquellas  impresionantes  series llego al  mismo pico. 
Allí  habían unos  pocos  valientes,  como  yo, que  entre  risas  nerviosas  me  saludaron: "Está  grandito hoy, eh..."

Entre  subidas y bajadas de  mar divisamos lo  que  parecía  una  buena  serie. Por  respeto a  mis  compañeros  dejé pasar  las  primeras pero  había  una  que, sin duda, llevaba  mi nombre.
En  aquel  instante  mi  situación, quizás, no  era  la  adecuada...un poco  fuera de  sitio...demasiado  a  contrapico...pero  no iba  a  dejarla pasar. Comienzo  a  remar...y  casi cegado, por el  offshore reinante, complicaba aún más aquel  tardío take off . Una  vez  posé mis  pies sobre la  tabla, una  sensación  de  alivio  momentánea recorría  mi  cuerpo. Hasta  iniciar  el  bottom turn, numerosos y  catastróficos pensamientos desfilaron por  mi  mente. Al  llegar  abajo ya  no  queda  otra  que  mirar  hacia  arriba...hacia  dónde  quería  ir. En ese  instante  me  doy  cuenta del  ensordecedor  ruido que  está  haciendo  el  labio de  la  ola  al  golpear  la  superficie. 

Ahora  sí...me  sitúo  cómodamente en posición...me  aproximo  a la  enorme  pared y  meto  la  mano  con suavidad.acariciando...noo  es  necesario  frenar  en  exceso. Al momento siguiente, la ola  comienza  a  envolverme en lo  que,  seguramente,  era  el  tubo  de  mi vida. Cada vez  más  profundo el  ruido  se  ahuecaba y el  tiempo se  ralentizaba...escasos segundos parecían siglos. Sin  pensar en  como  salir de  allí recordé  que...había  que  hacerlo. El tubo comenzaba  a  cerrar  estrechándose  cada  vez  más. Para  evitar caerme empecé a  encogerme cual "Hombre Menguante" y a  lo lejos contemplaba mi vía  de  escape, mi  salida, la  luz al  final del  túnel...la  puerta!!! Una  leve  inclinación  de  mi  cuerpo  me  proporcionó la  velocidad  suficiente para  atravesar la  última  frontera entre  la  gloria y yo...

Vuelvo  a  coger  aire y  otra  sección comienza  a aflorar. Esta  vez  quiero  volar!!!
Un  buen  bottom y  girazo  arriba...el  despegue es inevitable ...sacando  quillas...que  se  note  que  sabemos  volar. El amerizaje  se  antoja  bastante  facilón lo que me otorga un  exceso de  confianza y ...uuuuppppss!!!...un  sonido  raro  en la  rodilla... sin  dolor pero...algo  va  mal.

A  pie  de  playa  descubro  que  no  puedo  apoyar la pierna  derecha por  lo  que  me  veo  en  la  necesidad de  pedir  auxilio y  en  un  escaso minuto soy  atendido  por  personas con las  que  comparto  olas, conversaciones  y  risas...el  resto  es  historia!!!

MORALEJA: Así  deberían  ser  las  lesiones y no  con la mierda  de cuartejo  empalmao que me  tocó a  mí...cagüenlaputa!!!

Agradecimientos: A los  que me  recogieron en la playa, Dani, Rubén, Otero y  otro más(no  se  su nombre...), Antonio Castro, Carlos, Jose por  las  charlas...a Pío por  traerme el  coche, a Bene  por  la  compra, a Angélica y Lidia por  el "postoperatorio" y  en  general  a  todos...  por  preocuparse...
Aaah y  a  Romen ...por  hacerme  soltar  el  grito  más  grande desde hacía  mucho  tiempo...jejeje...


Saludos.