2 dic. 2014

NADIE SE PONDRÁ NUESTRO NEOPRENO CUANDO HAYAMOS MUERTO.

Y es que  los  trajes  llevan  tal  carga  personal y  genética que  prestarlos sería como una  violación de  tu intimidad  más  absoluta. 

Toda  clase de fluidos, vello  corporal...sangre, sudor  y  hasta  lágrimas pululan  por  esa  segunda  piel que  tan soportable  nos  hacen los  baños  más gélidos  del año.

El bienestar  que  nos  proporciona es como  para rendir  un pequeño  homenaje en  su nombre y  dejar claro que, aunque  al  final  de  cada jornada acaben colgados  por  el  cuello, siempre  les estaremos  profundamente  agradecidos...

Va por  ustedes...


4 comentarios:

  1. JAJAJAJAJAJ.....JJAJAJAJA.....SI VA POR ELLOS Y YO VOY A SUMAR UN CASCO A PARTIR DE HOY...JAJAJAJA

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    1. El post del casco lo hacemos otro dia...ok???...jjajjajaajja...
      Un saludoooo....

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  2. Si señor, muy buena reflexión...jeje Hace un par de años tuve que tirar un Quiksilver que ya se encontraba en un estado bastante lamentable. Lo hice pues por el cuello no paraban de salirme sarpullidos. No se si el neoprenol llega un momento en que pudre, no tengo ni idea. De todas formas me dio bastante pena
    Saludos ALX!

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    1. Yo también he tenido algún tórrido romance pero cuando la pasión se acaba... ya se sabe...jejjejej...
      Un saludooooo...

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